Lo más importante antes de comenzar a invertir en el mercado de capitales es saber qué tipo de inversor somos, deseamos y podemos ser. Una buena medida para descubrirlo es conocer nuestra tolerancia al riesgo.
La tolerancia al riesgo se define como el deseo de aceptar riesgos de inversión a cambio de ganancias posibles mayores. Los administradores de fondos profesionales, por ejemplo, consideran que una inversión de más del 3% del capital en un instrumento determinado (por ejemplo, acciones de una determinada empresa) es exponerse a un riesgo demasiado alto que no está justificado por la recompensa posible. Más allá de este parámetro de administración del dinero, se puede categorizar a los inversores en dos tipos:
Inversor agresivo
Un inversor agresivo está dispuesto a perder parte de su capital, si espera obtener ganancias que superen aquellas que pueda obtener de cualquier otro modo. Este tipo de inversor buscará empresas de crecimiento o participará en fondos de crecimiento.
Otra forma de obtener resultados mayores a los normales es usar instrumentos “apalancados” o “enriquecidos” (leveraged instruments) como opciones, contratos a futuro (o futuros) y otras estrategias de alto riesgo.
Los inversores agresivos necesitan participar activamente en el mercado y estar al tanto de sus inversiones con regularidad, llegando en algunos casos a dedicarse a realizar transacciones durante el día.
No hay que olvidar, sin embargo, que aunque sintamos que somos un inversor agresivo, tal vez no podamos serlo. Para ser un inversor agresivo es necesario contar con dinero que se pueda perder, es decir, que no vayamos a necesitar jamás.
Inversor conservador
Los inversores conservadores son aquellos que prefieren no aceptar tanto riesgo y que posiblemente usen el mercado de capitales como un medio secundario de acumular riquezas. Por ejemplo, un inversor inmobiliario puede usar el mercado de acciones para diversificar su exposición a los cambios en las tasas de interés, pero no tendrá interés en generar ganancias más allá de lo normal si le costará parte de su capital.
Este tipo de inversor tendrá como objetivo principal la preservación del capital, y sus vehículos preferidos serán los certificados de depósito, o plazos fijos (CD), las cuentas de divisas (money market accounts) o bonos gubernamentales.
No hay que olvidar que aunque la idea de dejar crecer nuestro dinero con muy poco riesgo puede ser muy atractiva, sólo tendrá sentido si no necesitaremos el dinero en un período de tiempo corto, porque los beneficios de estas estrategias se miden en años, y no meses.
La mayoría de nosotros caemos en algún lugar en el medio de estos dos extremos, y es importante saber cuáles son nuestros objetivos de inversión para determinar cómo equilibraremos nuestro capital de modo de obtener buenas ganancias y preservar nuestro capital.